A riesgo de ser demagógica

Una de las cosas que más detesto es la demagogia y sé que en este post voy a serlo, pero creo que miles y millones de niñas y mujeres del mundo se merecen que de vez en cuando renunciemos a nuestros principios y seamos capaces de defenderlas, a riesgo de ser demagógicos.

En general, nada tengo en contra de ninguna religión. Me gustan casi todas, me gusta la espritualidad de que hay detrás de sus libros, rituales, oraciones repetitivas, silencios. Creo que hay que dar margen ámplio a temas morales o éticos que estan relacionados con algunas religiones. Hay que defender que se piense diferente de nosotros, aunque sea contrario a lo que nosotros pensamos…pero con límites.

No soy feminista feroz, no participo en ninguna lucha por la igualdad de las mujeres. No creo que las mujeres seamos ni mejores, ni peores. No me gustan los comentarios, incluso cuando son jocosos, sobre temas del cerebro de los hombres o su poca inteligencia emocional. No me rio con ello.

Creo que hombres y mujeres somos diferentes y que en general merecemos los mismos derechos y obligaciones, a los que hay que sumar derechos y obligaciones propios de nuestra naturaleza femenina o masculina.

Creo que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios, por lo que Dios no es hombre, ni es mujer; sino que somos nosotros los que hemos recibido atributos diferentes de Dios, a los que hemos llamado femeninos y masculinos. Dios no es propiedad ni del hombre, ni de la mujer.

Hecha esta larga introducción, ahí va mi sentencia demagógica: nuestra sociedad es tremendamente machista al juzgar según que temas morales relacionados con según que religiones (expresamente no quiero poner nombres).

Cuando veo mujeres con burka por la calle, de otros países, pero también de los nuestros. Cuando veo niñas que sus padres les niegan las clases de música y gimnásia (en nuestro país), y lo aceptamos. Cuando las veo con 9 años y ya tapadas hasta el cuello y la cabeza cubierta en verano con 40 grados de calor. Cuando veo la timidez y el miedo con la que nuestros gobiernos intentan regular estos comportamientos. Me rebelo.

Pienso en la cantidad de feministas que en nuestra cultura han dado incluso la vida para conseguir que las mujeres no tuvieramos que ser ni feministas para vivir como vivimos ahora, trabajando y con capacidad de decisión. No se merecen que en el mundo occidental aceptemos estas imagenes esgrimiendo el argumento de que hay respetar a las culturas.

Las culturas no hay que respetarlas, hay que respetar a las personas. Siempre. A ver si nos damos cuenta de una vez.

Pero es que en el fondo de todo hay un cierto machismo. Si de repente llega a nosotros una cultura en la que se manda que a los hombres hay que macharcarlos, que tienen que esconderse, que no pueden estudiar, que se les puede pegar (porque a algunos les gusta), que hay que castrarles alguna cosa para que tengan nunca placer… ¿tendríamos esta misma actitud de respeto? ¿permitiriamos que en España, que en Europa, hubiera ghettos en los que esto sucediera? ¿las medidas de los gobiernos serían tan tímidas y temerosas? ¿la sociedad, nosotros, hombres y mujeres, lo aceptaríamos con resignación como lo hacemos ahora?

Pero sólo son mujeres, sólo son niñas que en países lejanos las casan con 9 años para ser violadas sistemáticamente antes de tener la primera mestruación. Si esto fuera habitual en contra de los hombres ¿nos mantendríamos igual de indiferentes? ¿lo respetaríamos, aunque estuvieramos en contra?

Aquí tenéis mi primer post demagógico, os lo dedico a vosotras niñas y mujeres del mundo.

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2 respuestas a A riesgo de ser demagógica

  1. Eva Gómez dijo:

    Hola Mónica,
    Estoy totalmente de acuerdo contigo. Siento una profunda decepción cuando soy consciente de que todavía en gran parte del mundo, y no hace falta salir de nuestro país, suceden abusos contra la dignidad y los derechos de las mujeres/niñas enmascarados tanto en la religión como en la cultura.
    El sometimiento, la desinformación, la humillación y el miedo con que son bombardeadas millones de mujeres/niñas a día de hoy es indignante.
    Creo que queda mucho camino por recorrer hasta llegar a la meta de la igualdad social entre ambos sexos. Como madre intento educar a mis hijos en el respeto al prójimo y a que valoren a las personas por ellas mismas, independientemente de su condición sexual, social, cultural, economica, o religiosa. Es una forma de conseguir avanzar, educar a la generación que está creciendo hacia ese cambio.

  2. mnccst dijo:

    Eva, gracias por tu comentario. Te conozco como madre y doy fe de la educación en el respeto a los demás, sean hombres y mujeres, que les estas dando a tus hijos.

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